El triángulo imposible:
Cómo Zapatero, Podemos y Washington tejieron la trampa perfecta
La historia que nos han contado de Podemos la sabemos: una explosión de rabia, la gente en las plazas, un partido nuevo que viene a romper todo. Pero si te fijas en los detalles, la cosa es más rara. Los movimientos políticos casi nunca nacen de un estallido puro. En el caso de Podemos, los hechos cuentan otra historia. No parece un movimiento genuino que luego fue infiltrado. Parece más bien algo que fue preparado desde el principio. La idea es que el poder, en vez de aplastar la disidencia, esta vez decidió fabricarse su propia disidencia.
La primera pista: dónde se formó el líder
Esto es un dato público, confirmado por él mismo. Antes de montar Podemos, Pablo Iglesias fue invitado y pagado por el gobierno de Estados Unidos. Entre 2005 y 2008, formó parte del "International Visitor Leadership Program" (IVLP). Eso no es un intercambio de estudiantes. Es el programa estrella del Departamento de Estado para identificar a futuros líderes en otros países. Los traen, les muestran cómo funciona Estados Unidos por dentro, les presentan a gente importante. El objetivo oficial es "fomentar el entendimiento". El objetivo real es crear vínculos y afinidades en gente que un día mandará en sus países.
Iglesias no se hizo revolucionario en Cuba o Venezuela. Su primera formación seria en geopolítica de alto nivel se la pagó Washington. No le dieron órdenes, pero le metieron en un ambiente, le dieron un marco de referencia. Es la primera señal de que el origen de todo esto no es tan espontáneo.
Cómo se construyó una marca rebelde... pero controlada
Con un líder que había pasado por los circuitos de Washington, el siguiente paso era hacer el partido creíble para una izquierda radical que desconfía de todo. La solución fue brillante: darle un pedigrí "antiimperialista" de verdad. Ahí entró la conexión venezolana. Juan Carlos Monedero, asesor de Hugo Chávez, fue clave. Le dio a Podemos un carnet de radicalidad auténtica, con la retórica bolivariana, el discurso contra la OTAN y el imperialismo.
Pero aquí viene lo bueno. Esa conexión, que en teoría era peligrosa para Estados Unidos, tenía un vigilante de lujo en España: José Luis Rodríguez Zapatero. El expresidente se convirtió en el gran mediador con Maduro. Según el exjefe del CNI, Miguel Ángel Ballesteros, lo hacía por un "canal paralelo", sin informar a los servicios de inteligencia españoles. Y lo más llamativo: Estados Unidos, que sanciona a cualquiera que se acerque a Maduro, nunca ha sancionado a Zapatero.
La hipótesis que se abre es incómoda: ¿y si el papel de Zapatero no era solo mediar, sino asegurarse de que el vínculo Venezuela-Podemos nunca pasara de las palabras a los hechos? Vigilar que ese "antiimperialismo" fuera un espectáculo para ganar votos, pero que nunca se tradujera en salir de la OTAN o en algo que realmente dañara los intereses estadounidenses. El enemigo, vigilado desde dentro por un expresidente.
Lo que realmente hicieron en el poder: el giro hacia el globalismo
Luego llegaron al gobierno. Y aquí pasó lo más revelador. El partido "anticapitalista" y "soberanista" no hizo nada de lo que prometía en lo importante.
No nacionalizó bancos. No tocó las bases militares de Estados Unidos en España. No planteó salir de la OTAN. En vez de eso, se dedicó en cuerpo y alma a impulsar la Agenda 2030 y el programa del capitalismo global moderno:
· Una transición ecológica tan rápida que cierra industria aquí y nos hace más dependientes de fuera.
· Las leyes de identidad de género, que rompen el concepto de clase trabajadora en mil pedazos de gente enfrentada por identidades.
· Una obediencia total a Bruselas, que a su vez sirve a los grandes fondos de inversión y a las tecnológicas.
Este no es un programa "chavista". Es el programa de los fondos de Wall Street (los ESG), de Silicon Valley y del Foro de Davos. Con su retórica marxista, Podemos fue el mejor aliado para colar en España las políticas que quiere el capital global. Fueron la cara "progre" de un negocio que no es progresista.
Por qué esto ya había pasado antes: el manual del PSOE
Esto no es nuevo. En los años 70, la CIA metió dinero en el PSOE de Felipe González. Querían una izquierda domesticada. González les pagó el favor: enterró el movimiento anti-OTAN, se hizo amigo de Reagan y dejó tirado al Sáhara Occidental para no molestar a Marruecos, el aliado clave de Estados Unidos en África. La "izquierda útil" ya tenía manual.
Podemos hizo lo mismo, pero a lo siglo XXI:
1. Contuvo la rabia: Recogió el enfado del 15-M y lo metió en el parlamento, donde se puede controlar.
2. Cambió el tema: Metió en la izquierda las nuevas obsesiones (clima, género) que sirven para que la gente no hable de quién tiene el dinero y el poder.
3. Fue un experimento vigilado: Su conexión con Venezuela no fue una amenaza, fue un laboratorio que gente como Zapatero podía observar y controlar.
La rebelión que no rebelaba
Podemos no fue infiltrado. Fue cultivado. Primero formaron al líder en Washington. Luego le dieron una marca revolucionaria que estaba bajo vigilancia. Y finalmente, cuando llegó al poder, su energía se usó para aplicar la agenda del capital global, no para combatirlo.
El resultado es el partido perfecto para el poder: hace tanto ruido contra Estados Unidos que la izquierda radical española se distrae discutiendo sobre ello, pero en la práctica no ha hecho nada que perjudique a Washington. Al revés, les ha hecho el trabajo sucio de implantar el globalismo corporativo en España.
No son "traidores". Es que, probablemente, el juego estaba amañado desde el principio. Su "revolución" era la función. Su papel real era el de siempre: gestionar el descontento para que nada cambie donde de verdad importa. A veces, la forma más inteligente de mantener el poder es crear tú mismo a la oposición.






